"Que no haya nada en tí que no sea lo que de tí se espera" (San Juan María Vianney)
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jueves, 22 de diciembre de 2011

La historia de la Campaña "Abrazos Gratis"

Abrazos Gratis es un movimiento de carácter internacional que consiste en ofrecer abrazos a desconocidos con el afán de regalar afecto, en un mundo globalizado donde reina la desconfianza, los prejuicios y los problemas.

En el año 2004, Juan Mann (seudónimo cuya fonética coincide con One Man, "un hombre") regresa a Australia, su país natal. Una vez allí, el sentimiento de soledad comienza a invadirlo, sus padres acababan de divorciarse, se había separado de su prometida y su abuela había fallecido.

Para animarse decide ir a una fiesta, donde una desconocida le regala un abrazo, "Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado nunca", así describiría ese momento tiempo después, en una de las pocas entrevistas que hay de este personaje. Con ese sentimiento, un 30 de junio, decide salir a repartir abrazos a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sídney.

Así fue como conoció a Shimon Moore, quien grabó al protagonista abrazando y el intento frustrado de la policía de prohibir los abrazos gratis. Precisamente, sería ese video alojado en YouTube, el que llevaría una simple actitud a transformarse en todo un movimiento a nivel mundial, conocido como Free Hugs Campaign o Abrazos Gratis entre los hispanohablantes.

A partir de 2006, el movimiento se logra expandir alrededor del mundo gracias a personas que, motivadas por el vídeo original, deciden lanzarse a las calles a repartir afecto, y posteriormente, gracias al boca a boca originado por estas espontáneas acciones.

Actualmente, el movimiento continúa por todo el mundo, y en YouTube se alojan centenares de vídeos creados por los abrazadores que simplemente pretenden compartir sus experiencias con más gente.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

De la tierra al Cielo LXII - Abrazo de letras

Hasta ahora hemos hablado de los tipos de abrazos “en vivo y en directo”, pero hoy quisiera hablar de un tipo de abrazo que se puede dar a la distancia. Lo llamaremos “abrazo de letras”. 

No cabe duda de que una de las formas más delicadas de comunicar emociones y sentimientos son las palabras. Éstas sirven como conductor, como expresión no física del afecto. Y son capaces de dejar huellas imborrables, tanto positivas como negativas. Las palabras pueden abrir heridas y también cerrarlas, construir y destruir vínculos.

Cuando esas palabras no se pueden decir a viva voz porque existe alguna razón que lo impida, se ponen por escrito. Durante siglos las cartas han sido instrumento para entrelazar destinos y cultivar relaciones aún a grandes distancias. Y además las palabras escritas tienen una gran ventaja sobre las dichas a viva voz y es que las primeras se pueden releer las veces que uno quiera y conservarlas para toda la vida. Es conmovedor el revivir una emoción antigua al volver a leer una carta recibida mucho tiempo atrás.

Hoy en día los nuevos medios de comunicación nos permiten llegar con nuestras letras a todas partes del mundo y en de forma inmediata. La era digital a través de internet nos ofrece un campo vastísimo de instrumentos para comunicarnos, haciendo posible que “abracemos” a tantos.

Si queremos ser fieles a nuestro compromiso de abrazar siempre y no desperdiciar ninguna oportunidad de hacerlo, hemos de aprovechar también ésta. Abrazar con las letras es traducir lo que nos une a nuestros seres queridos en palabras y ponerlas por escrito. Basta que sea auténtico, que sea tuyo, para que quien lo recibe lo sepa valorar.

Abracemos sin cansarnos, que sea ésta nuestra revolución. Sabemos que Dios es Amor y que siendo nosotros sus hijos hemos de transmitir ese amor con hechos y palabras. No digo que el abrazo sea la panacea, pero estoy convencido que es uno de los mejores puentes entre los hombres, un puente por el que podemos hacer llegar la Palabra de Dios. Y que mejor prueba de amor que ayudar a todos a acercarse a Jesús.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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jueves, 24 de noviembre de 2011

De la tierra al Cielo LIX - El abrazo "irrepetible"

Nuestro profesor de liturgia y además rector del seminario, padre Juan Bravo, nos enseñó a celebrar la Misa. Recuerdo que nos insistía mucho sobre la importancia de cuidar hasta los más pequeños detalles, pero sobre todo nos pedía que celebráramos con devoción. Nos repetía aquella frase que cada sacerdote debe recordar: “Haz de celebrar ésta Misa como si fuera la primera, como si fuera la única, como si fuera la última”. El padre Juanito nos dejó hace algunos años, pero estoy seguro que su última Misa la habrá celebrado con la misma o más devoción que con la que celebró la primera. Dios lo tenga en su gloria.

Hoy quisiera que pensemos en un tipo de abrazo muy especial. Lo llamo el abrazo “irrepetible”. Como su nombre lo indica, no se puede repetir, se da una sola vez. Todo abrazo entra en éste tipo: el de acogida, de arrullo, paracaídas, festivo, etc. La diferencia es que será la última vez que abracemos a esa persona.

La muerte es parte de la vida y nadie sabe cuando llega. Cualquier abrazo que demos podría ser el último que compartamos con ese amigo o familiar. No sabemos si lo volveremos a ver y por lo tanto es una oportunidad que hemos de valorar al máximo. Cada abrazo podría convertirse así en un momento irrepetible, al menos con esa persona.

Hoy parafraseando la oración del primer párrafo tendríamos que decir: “Haz de dar éste abrazo como si fuera el primero, como si fuera el único, como si fuera el último”. Es cierto que la muerte nos entristece, pero es también cierto que como cristianos vivimos en la esperanza de la resurrección. Aquel día reencontraremos a todos nuestros seres queridos y podremos repetir todos nuestros abrazos, pero hasta entonces debemos valorar cada abrazo que compartimos y abrazar bien. Yo espero poder volver a abrazar al padre Juanito.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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jueves, 17 de noviembre de 2011

De la tierra al Cielo LVII - El Abrazo "festivo"

El ser humano es la única creatura que puede reír. Podríamos decir, como consecuencia, que poseemos una manera original de manifestar nuestra alegría. Hoy quisiera que recordemos otra, que aunque no la practicamos sólo nosotros (algunos animales pueden abrazar), también es una patente manifestación de nuestra alegría. En ésta ocasión hablaremos del abrazo “festivo”.

La primera característica de de éste tipo de abrazo es que quizás el más espontáneo de todos. No hay tiempo ni para pensar, simplemente sientes una fuerza interior que te empuja a abrazar a quien está más cerca. Tampoco hay tiempo para calcular o buscar ubicación, uno abraza como pueda. De frente, de costado, por detrás, con saltos, con palmadas, con besos y seguro muchos risas. Es caóticamente explosivo. Además, por lo general, incluye más de dos personas. 

Con respecto a su duración habría que decir que nos es breve, pero tampoco excesivamente largo. Eso sí no es nada sereno, más bien todo lo contrario. No tiene como objetivo tranquilizar sino más bien compartir la alegría e incluso contagiarla a quien es testigo de la “fiesta”. Y como dicen que una alegría compartida es doble alegría, seguro que éste tipo de abrazo hace de perfecto conductor de toda esa energía positiva.

Abrazos festivos se pueden observar en momentos de grandes logros. Después de hacer un gol, al final de la ceremonia de graduación, al llegar a la cúspide de una montaña, etc. Cuando es grupal tiene la capacidad de reforzar el vínculo comunitario y al mismo tiempo deja el mensaje de que el logro conseguido ha sido fruto del esfuerzo común o al menos compartido.

Ojalá tengamos muchas oportunidades para compartir abrazos “festivos”, ojalá nuestra vida esté llena de logros que celebrar. Yo estoy seguro que cuando nos reencontremos el día de la Resurrección, éste será el tipo de abrazo que nos daremos. Un gran abrazo “festivo”, todos unidos y felices de haber llegado a la Meta. Y estarán también en ese abrazo las tres personas de la Santísima Trinidad.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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jueves, 3 de noviembre de 2011

De la tierra al Cielo LIV - El abrazo "Arrullo"

Volviendo al recuerdo de nuestra infancia, nos encontramos con un tipo de abrazo muy comùn en esa època de la vida. El tipo de abrazo que podemos llamar de “Arrullo” es aquel que comunmente se da a los niños para consolarlos o hacerlos dormir, como su nombre lo indica, los arrulla.

Cada tipo de abrazo se distingue no sólo por su forma sino también por el fin que persigue. Este abrazo se brinda con el objetivo de confortar o consolar, no sólo busca manifestar solidaridad sino lograr efectivamente que quien es abrazado reciba una dosis de afecto lo suficientemente grande como para levantarle el ánimo o por lo menos aminorar su sufrimiento.

Este es quizàs el abrazo que dura màs. Su duraciòn se explica a travès de su objetivo. Casi siempre terminarà de mutuo acuerdo una vez que la persona abrazada se sienta confortada y màs tranquila. Este abrazo se da sobre todo a quien llora o tiene algùn malestar fìsico. Con el abrazo se busca hacerle sentir la compania de quien le abraza, su cercanìa y afecto. Va acompañado comúnmente de múltiples palmaditas en la espalda o el hombro, que animan y arrullan. A veces tambièn se acaricia el cabello. La actitud de la persona que abraza es màs bien protectiva, podrìamos decir paternal.

Quien quiere dar un abrazo de “arrullo” debe de estar seguro de contar con el tiempo necesario, porque de lo contrario no se podrìa lograr el objetivo. Puede suceder incluso que quien es abrazado se quede dormido, lo que serà siempre una buena señal porque se habrà logrado calmarlo. Casi siempre se brinda èste tipo de abrazo cuando las personas estàn sentadas una al lado de la otra, aunque tambièn se puede dar de pie. Se asemeja al abrazo “refugio” puesto que quien es abrazado usualmente reclina su cabeza sobre el hombro de quien abraza. Es comùn observarlo en los velorios o salas de espera de los hospitales. 

Lo que cuenta, como siempre, es abrazar con recta intensión. Y que mejor intención que la de animar a quien se siente desfallecer o llora un gran dolor. Seguro que será un gran apostolado si junto al abrazo unimos la oración en común.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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sábado, 22 de octubre de 2011

De la tierra al Cielo LIII - El abrazo "Huella"

Continuando con nuestra clasificación de los tipos de abrazos llegamos al que hemos titulado “el abrazo huella”. Es uno de los abrazos más intensos y que, como su nombre lo indica, busca dejar una huella.

Cada uno de nosotros es un ser, compuesto de cuerpo y alma. Nuestro ser es original e irrepetible, pero tanto el alma como el cuerpo están sujetos a cambios. El alma, por ejemplo, puede evolucionar. Mientras más en comunión con Dios se encuentra más perfecta es. Aunque siempre será la misma alma, cualitativamente puede mejorar y hasta empeorar, pero no dejar de ser esa específica alma.

Con el cuerpo sucede algo parecido. Existen también factores que lo pueden hacer cambiar, aunque siempre será el mismo. Aunque lo que nosotros amamos en una persona no es el cuerpo, sino el alma, es el cuerpo lo que podemos ver y abrazar. El alma es espiritual, mientras que el cuerpo es materia.

Ahora, teniendo en cuenta lo anterior, imagínense lo que pasa cuando sabemos que ese ser al que amamos se va a alejar por algún tiempo de nosotros. Obviamente nadie quiere tener lejos a sus seres queridos, no sólo por temor a no volverlos a ver, sino porque normalmente el amor nos hace necesitar a las personas amadas. De ahí que quienes se aman quieran estar siempre cerca. Igual que Dios y nosotros. De ahí surge el “abrazo huella”.

Cuando vemos que una separación es inevitable, abrazamos con fuerza, como queriendo que el cuerpo del ser amado deje una huella en el nuestro, un sello, una impronta. Es como querer conservar su ser. Por eso este tipo de abrazo se lo puede ver mucho en las estaciones de los medios de transporte, cuando la gente sabe que no se verán por períodos largos o temen no volverse a ver.

Dos detalles de este tipo de abrazos es que suele durar un poco más de lo normal y puede incluir lágrimas. Muchas veces va acompañado de besos también. Es sumamente emotivo pero necesario tanto para el que parte como para quien se queda. Al final es como un esfuerzo por quedarse con algo del otro, con su huella.

Desde mi experiencia personal puedo decir que este tipo de abrazos tiene un efecto especial en quien parte. Le da ese “plus” necesario para afrontar una nueva experiencia, para sobrevivir lejos de los seres queridos. Al final volvemos a confirmar el poder infinito que tiene el abrazar y anhelamos ese abrazo que nos dará el Padre Celestial cuando lleguemos a su Reino.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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miércoles, 5 de octubre de 2011

De la tierra al Cielo LII - El abrazo "Paracaídas"

Continuando con el elenco de los tipos de abrazos hoy quisiera referirme al que llamaría el "Abrazo Paracaídas". Creo que lo hemos podido observar más de una vez en televisión, cuando algún actor o más frecuentemente actriz, se desmaya y termina sostenida por los brazos de quien estaba en frente. Es ese sostén el que le impide terminar de cara en el suelo, es decir que funciona como un paracaídas.

En la vida real, porque para telenovelas no estamos, nos pueden suceder cosas muy dolorosas. Recibir una terrible noticia, un gran dolor físico o moral, o cualquier otra cosa que nos llega sin darnos tiempo para prepararnos, nos impacta de manera que nos sentimos derrumbar. Es en ese momento que un abrazo tiene la capacidad de sostenernos, de evitarnos caer aún más profundo en nuestro dolor.

La falta de un abrazo en un momento como esos puede ser catastrófica. El problema no sería el darse contra el suelo, sino que el dolor en soledad se intensifica. De ahí que muchos terminen deprimidos, incapaces de asumir un dolor tan grande y tan repentino.Todo eso hace que sea imprescindible ser abrazo en aquellos momentos.

Este es quizás el tipo de abrazo que más se agradece, porque llega en el momento en que más necesitábamos de fortaleza y consuelo. Son abrazos que de ordinario duran más, precisamente porque quien los recibe se encuentra en gran necesidad de afecto. Quien lo da debe estar dispuesto a tomarse el tiempo necesario e incluso a quedarse para acompañar y dar ánimo, después del abrazo.

Por lo general casi todas las personas están dispuestas a abrazar a alguien en esas condiciones de dolor, pero no está demás recordar lo antes dicho, porque a veces sentimos la tentación de huir de quien sufre. Pensemos en todo el bien que podemos brindar con un gesto tan simple y no nos dejemos tentar por la indiferencia. Abrazar a quien está sufriendo es de seguro una obra de caridad cristiana.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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martes, 12 de julio de 2011

De la tierra al Cielo XXXXVII - El abrazo "Refugio".

Una de las manifestaciones de afecto más extendida en el mundo es el abrazo. Ya hemos compartido la celebración mundial del día del “Abrazo Gratis” que inició en Australia y que ahora se celebra en los cinco continentes, cada vez en mayor número de países y ciudades. Cabe recalcar que existen muchos motivos para abrazar y podríamos decir también, muchos tipos de abrazos. Hoy quisiera referirme a un tipo, quizás el que aprendimos a dar primero. Yo lo llamo el abrazo-refugio.

Seguramente habrán notado que quienes abrazan con mayor frecuencia y naturalidad son los niños. Desde bebés se han acostumbrado a ser abrazados, por lo tanto apenas pueden maniobrar sus brazos y apretarlos en torno al cuello de sus padres, lo hacen con entusiasmo. Es común que cargados por personas mayores se queden dormidos, casi siempre apoyando la cabeza en el hombro de quien les sostiene.

La imagen es bastante clara. En éste tipo de abrazo uno es el que acoge y sostiene, mientras el otro encuentra refugio. Es un abrazo muy común en momentos de dolor, cuando se necesita consuelo y se debe llorar. La otra persona se convierte en un apoyo y el hombro el espacio para reposar la cabeza.

Muchas personas tienden a mantener la misma manera de abrazar durante toda la vida. Cuando se acercan al otro para abrazarlo colocan la cabeza en su hombro. De alguna manera se evoca el abrazo que se acostumbraba a compartir en la primera infancia.

Me atrevería a pensar que será así el abrazo que compartiremos con el Señor el día en que nos reciba en su Reino. Él nos acogerá y abrazará con energía, mientras nosotros dejaremos descansar nuestra cabeza sobre su hombro, mientras escapan de nuestros ojos algunas lágrimas de gozo y en los labios se nos dibuja una sonrisa.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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miércoles, 24 de marzo de 2010

De la tierra al Cielo XIX - Abrazo Eucarístico

Hay tanto que decir sobre el abrazo, su significado, sus frutos, lo que transmite, lo que entrega. Pero todo su valor se ve incrementado cuando ese abrazo une a dos personas que se aman. Es un instante en el que sus dos corazones casi se unen y hasta pueden sincronizar los latidos. No cabe duda que es una excelente manifestación de la comunión entre dos seres.


Ni que decir si ese abrazo nos lo diera el mismo Jesús. Creo que todos o casi todos nos hemos imaginado ese momento. Llegar a las puertas del Cielo y que el Señor te reciba con sus brazos abiertos, para luego cerrarlos sobre tí, con toda la fuerza de su amor. Toda una vida de sacrificios y renuncias valdría la pena sólo para poder disfrutar de ese momento. Pero por ahora nos queda esperar hasta que llegue.

Ciertamente que mientras nos llega el día del anhelado encuentro, Jesús que nos ama tanto, nos ha querido dejar un abrazo que bien puede ser cotidiano. Si el abrazo es una manifestación de amor, la Eucaristía es la más grande muestra del amor eterno. Es más que tenerlo cerca, es poder llevarlo dentro, recibirlo en comunión, hacernos un solo ser con Dios.

Pero esto no lo puede entender quien no tiene fe, quien no es aún capaz de ver a Jesús en el Sacramento. El vive en el Sagrario y te espera con sus brazos abiertos en cruz, listo para abrazarte cada día, cuando tú quieras. Es ya un adelanto de ese abrazo celestial que nos espera en la vida eterna.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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martes, 29 de diciembre de 2009

ATENCION A TODOS LOS VALIENTES AFECTUOSOS

PRIMERA CELEBRACION OFICIAL DEL DIA MUNDIAL DEL ABRAZO EN ECUADOR
Hoy 29 de diciembre, a las siete y media de la noche, en la Parroquia San Esteban de la Ciudadela Guangala, se encontraràn el primer grupo de valerosos y valerosas que emprenderàn la misiòn de regalar abrazos en Guayaquil.
Todos estàn invitados a unirse. Para integrarse al grupo deberàn dirigirse a Marina Barros o a Raul Santos, que los esperaràn a la salida de la Misa, en la glorieta del parque de la parroquia.
Animo y adelante, hasta el Cielo.

P. Cèsar Piechestein
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Feliz Dìa Mundial del Abrazo, mi regalo siempre seràn abrazos de oso !!!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

De la tierra al Cielo III - La Caricia Esencial



He recordado en estos dìas, un detalle gracioso de un viaje de misiones. Con dos de mis grandes amigos, David Brunis y mi queridìsima Ginger Villalà, nos fuimos a Chontal Bajo, un caserìo de apenas veinte familias, ubicado entre las provincias de Imbabura y Pichincha.
Visitando una hogar, mientras nos preparábamos para almorzar, agarrè uno de los cuyes que corrìan en el piso de la cocina. Claro que el animalito se retorcìa tratando de liberarse de mi, pues no estaba acostumbrado a semejante interacciòn con un ser humano. Pero no lo soltè (que bastante experiencia tengo con los animales) y decidì acariciarlo durante un buen rato. Poco a poco, ante la mirada estupefacta de mis amigos, el cuy se fue relajando, hasta quedarse quieto y manso sobre la palma abierta de mi mano. Ginger, ocurrida como siempre, decidìo que eso se llamarìa de ahì en adelante, la "Terapia del Cuy" y a continuaciòn sugiriò a quienes nomàs se la debìamos aplicar.
Valga la anècdota para ayudarme a compartir la reflexiòn de hoy. Ciertamente todos nos parecemos un poco a ese roedor. Mientras menos interacciòn autèntica hayamos tenido con los demàs, màs difìcil nos resulta lograrla. No cabe duda que un chiquillo que recibiò suficiente afecto de sus padres, serà una persona sana, que alcanzarà su madurez afectiva sin grandes dificultades. Lo que en caso contrario, serìa verdaderamente dificil. El afecto, manifestado con palabras, pero sobre todo a travès de la caricia, es algo insustituible en la persona humana, algo esencial para la armonia de su ser.
Es maravilloso encontrarse con esos pasajes del Evangelio donde leemos que Jesús tocaba a los enfermos, o cuando abrazaba a los niños y los ponìa sobre sus rodillas. El sabìa cuanto bien hace al hombre el contacto a travès del afecto.
Para mi , el abrazo, es la expresiòn màs patente del afecto. Es quizas el que expresa de forma màs total el sentimiento, porque acerca los dos corazones de quienes se abrazan. De hecho estoy convencido de que cuando entremos en el Cielo, Dios nos abrazarà como lo hizo el Padre Misericordioso con su Hijo Pròdigo.
Hoy los invito a abrazar con sinceridad y en abundancia, asì como a dejarse abrazar por Dios. No tengan miedo de expresar el afecto que llevan. Sepan que hay mucha gente que necesita un abrazo con urgencia y que el afecto tiene la ventaja de que al tiempo en que se da, tambièn se recibe. Abraza a tus amigos y lo seràn para siempre, abraza a tus enemigos y dejaràn de serlo.
Hasta el Cielo.

P. Cèsar Piechestein
elcuradetodos... ustedes

P.D. : Aprovecho para agradecerles todos los abrazos que me han regalado, especialmente los de mi padre, que han sido abundantes. El me diò la idea de organizar "El Dìa del Abrazo". Hablaremos de eso màs adelante. Recibo cualquier idea o sugerencia para tal evento !!