"Que no haya nada en tí que no sea lo que de tí se espera" (San Juan María Vianney)
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martes, 6 de marzo de 2012

No hay mal que por bien no venga - Nonagésimo Noveno Informe Cesarial

Mis muy queridos ALA:

El tiempo es veloz y al parecer se nos escapa como agua de las manos. Sabemos que tenemos que aprovecharlo al máximo, sacarle el jugo, porque cada día es irrepetible. Hace dos años y medo cuando conversaba con un amigo sacerdote sobre mi ya próximo viaje a Roma, me decía: “Será un tiempo para afilar las herramientas”. Creo que no se equivocaba, pero ese tiempo se está acabando y las herramientas están prácticamente listas para retomar la tarea.
Con el P. Antonio de visita en Roma.

Actualizarlos
Han pasado tres meses desde mi último informe y teniendo en cuenta algunos “reclamos” enviados vía correo electrónico o facebook, me decidí a escribir algunas novedades para ponerlos al día de las aventuras de elcuradetodos. Básicamente no hay cosas extraordinarias que contar, más bien comentar uno que otro paso hacia la conclusión de este período de estudios en Roma.

Tareas importantes en marcha
Son varios los deberes importantes que tengo que terminar y que poco a poco van tomando cuerpo. Los estatutos de los Misioneros Eucarísticos todavía no están listos, pero la parte que podía realizar con mis pequeños conocimientos de Derecho Canónico, ya la concluí. Ahora el borrador está en manos del P. Isacio, sacerdote sevillano devoto de Don Manuel, que se ofreció a darle forma y conformidad canónica. Creo que estará listo en poco tiempo. Por otro lado la tesis, requisito necesario para poder concluir la carrera. El tema escogido es “Las cualidades directivas del párroco”. La idea es agrupar los criterios de dirección y organización que el management y la comunicación institucional ofrecen a quien debe dirigir una parroquia. Espero que sirva de ayuda a todo párroco y también que me sirva de instrumento para las futuras lecciones en el seminario. Finalmente es necesario también poner por escrito un proyecto del trabajo que tendré que realizar en la arquidiócesis, específicamente en el área de las comunicaciones. Para desarrollarlo es necesario seguir las pautas que la Iglesia universal, los lineamientos propuestos por el documento de Aparecida y el plan pastoral de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana dicen con respecto a la pastoral de la comunicación. Como verán no hay tiempo para aburrirse.

La pastoral italiana
Tanto en la capellanía, como en la parroquia, las tareas siguen su marcha y la esperanza de los frutos la pongo en manos del Dueño de la mies. Con los niños de la catequesis las cosas han ido mejorando, aunque debo decir que todavía cuesta lograr que se mantenga el orden durante todo el encuentro. Son muy curiosos y lamentablemente confirmo una vez más que tienen muchas malas ideas aprendidas a través de la televisión. La adoración eucarística de cada sábado va viento en popa. El grupo de constantes ha crecido y hemos establecido una rotación fija, de manera que la podemos publicar en la cartelera de cada Iglesia. Así si alguno falta no se desorienta, basta fijarse en el horario y saber donde se realizará la adoración esa semana. Nuestra intensión principal son las vocaciones al sacerdocio que buena falta que hacen por acá. La diócesis no tiene ni siquiera un seminarista. Ojalá alguno de los jóvenes de la parroquia se decida a dar el sí a Cristo.

Cocinando sabroso
Algunos de mis amigos del facebook se han sorprendido a ver las fotos en las que aparezco con una paila rebosante de fritada, porque pensaban que yo no sabía cocinar. Pues que nadie se sorprenda porque, aunque no me puedo jactar demasiado, sé defenderme en la cocina. Hasta ahora no ha habido quejas, al contrario mis comensales quedan contentos y muy satisfechos. Lo que debo aprender es a medir la cantidad, porque siempre preparo como para un cuartel militar.

Pasado el invierno
Hemos tenido una ola de frío que ha sido noticia por casi tres semanas. La verdad es que en otros países han sufrido mucho más que nosotros y no nos tendríamos que quejar. Roma se transformó por unos días, porque la nieve la cubrió completamente, como no lo hacía desde 1956. Así que se imaginarán que fue todo un acontecimiento. Lo mejor de todo (para mi) es que estamos ya entrando en primavera, y poco a poco la temperatura se eleva. Creo que puedo decir que superé mi tercer y último invierno europeo.

Ya va siendo hora de terminar el informe. Espero que el calor y las lluvias no les estén dando demasiados malos ratos. Yo, como siempre, les recuerdo que los tengo en mis oraciones y les pido que me tengan en las suyas. Desde la ciudad de San Pedro y San Pablo, me despido.
Hasta el Cielo.

P. Cèsar Piechestein
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡¡¡ A los tiempos !!! - Nonagésimo Octavo Informe Cesarial

Mis muy extrañados ALA:

No estaba muerto andaba de parranda… ya algunos habían manifestado su preocupación por la ausencia prolongada de los informes cesariales, pero no hay motivos para preocuparse. Es sólo que, luego de dos años, no hay muchas cosas nuevas que contar. Para no dejar de escribir y compartir los avatares en Roma, elcuradetodos presentará de ahora en adelante un informe mensual, en lugar de uno semanal. Espero no aburrirlos mucho y poder así tenerlos informados en éste mi último período lejos de la patria. Sin más ni más, les comparto las noticias.

Mis más largas vacaciones
Creo que nunca en mi vida había tenido un período vacacional tan largo. Desde el 7 de junio hasta el 13 de octubre, es decir más de 4 meses de descanso. Si no me equivoco les conté sobre mi visita a las tierras de Don Manuel González, en agosto. Los primeros días de septiembre pude visitar a mis grandes amigos Carlos y Gigi, que viven en Bélgica. Fueron días para compartir con sus hijos Valeria (a quien bauticé hace diez años en Ibarra) y Andrés, con quien podía jugar a diario y la abuela, Doña Michelita. Fue también un tiempo para descubrir algunas cosas un poco tristes, como la que les conté de los tachos de basura frente a la entrada principal de una Iglesia en pleno centro de Bruselas. Lo más sabroso sin lugar a dudas fue el delicioso chocolate belga, del cual pude comer a diario (algún kilito lo testimonió).

Una vez de regreso fui a visitar a mis queridos primos a Romeno, provincia de Trento. Días de descanso, compartiendo con ésta parte nueva de mi familia. Además en plena cosecha de manzanas, en la que pude colaborar. No podía tampoco faltar al ordeño y la alimentación de los terneros. Como siempre las horas se pasaron volando. En un abrir y cerrar de ojos era tiempo de regresar a Roma y tomar el avión para viajar a Ecuador.

Y como se podrán imaginar, en Ecuador el tiempo se me fue volando, pero muy bien aprovechado. Pude oficiar dos matrimonios y tres bautizos. Primero en Milagro unieron sus vidas Javier y Eva, grandes amigos que quiero como a hijos. Luego Silvia mi secretaria y amiga, mi mano derecha desde hace nueve años, también encontró su alma gemela, Don Mili. Miguelito Mendoza, María Judit Collantes (ahijada) y Milena Zambrano, recibieron las aguas del bautismo, con la alegría de sus padres, todos grandes amigos míos. Muchas vueltas, muchas visitas y el deseo imposible de contentar a todos. Pero el tiempo es veloz, llegó el día de volver a Roma y reiniciar las clases.

Ultimo curso
Finalmente hemos iniciado el último año de ésta licenciatura en comunicación institucional. Mis compañeros y yo estamos contentos aunque también un poco tensos puesto que tendremos que presentar y defender nuestra tesis. Somos un poco menos ya que algunos que tenían estudios en periodismo pudieron terminar en dos años y ya no nos acompañan. En ésta ocasión no me eligieron delegado de nuestro grupo sino vice delegado. La sorpresa fue a nivel de facultad donde decidieron que fuese el delegado de la misma. Al final se sirve desde cualquier lugar, basta meterle ganas. Tenemos menos materias y también menos cantidad de deberes, pero las materias y los deberes que tenemos son más complicados. Al final seguimos siempre a carreras, aunque ya casi acostumbrados.

Comunicación preventiva de Crisis
Dicen que es la cereza en la cumbre del pastel. La materia se titula “Comunicaciòn preventiva de crisis” y es presentada como la más importante pues nos obliga a poner en práctica todo lo que hemos aprendido. La verdad es que nos pone en crisis con cada caso que nos toca resolver, pero ahí vamos. Otro tarea ha sido la de administrar un blog y aunque estaba convencido que alguno de los cinco que tengo me habría servido, resulta que me tocó hacer un nuevo. Aprovecho la ocasión para recordarles los nombres de los mismos, así los visitan también: “Misioneros Eucarísticos Diocesanos”, “Ser Catequista Hoy”, “Jarcias Mar Adentro”, “Vangelo per tutti” (en italiano) y el nuevo “Medio con fin”. Basta dar un clic sobre el nombre de cada blog para poder visitarlo. Sus comentarios serán siempre bienvenidos y les aseguro que me ayudan mucho.

Llegó el fin del presente informe, pero manténganse atentos porque “Reflexionando el Evangelio”, “De la tierra al Cielo” y “Sin Pelos en la Lengua” se siguen agregando a éste blog periódicamente, basta que den un clic sobre la palabra y listo. Espero poder seguir contando con vuestra amistad y apoyo. Los abrazo a todos desde Roma.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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martes, 4 de octubre de 2011

Recordando los primeros tiempos romanos - Nonagésimo Séptimo Informe Cesarial

Mis siempre presentes ALA:

Se han cumplido ya dos años de mi partida a la Ciudad Eterna y nos acercamos al informe cesarial número 100. Me parecía buena idea el recordar los primeros tiempos, en este caso, la primera semana de mi vida en Roma y compartirla con ustedes. El informe que les comparto a continuación es el primero que escribí y que nunca había publicado en el blog, sino sólo compartido a través de email con algunos de mis amigos en Ecuador. Espero que les ponga una sonrisa en el rostro o por lo menos les entretenga un rato:


Hola con todos mis seres amados:

Yo soy enemigo de los mensajes en serie, pero quería poderles hacer saber a todos de un plumaso, cuantos acontecimientos se han dado en mi vida en estos ocho días. Por lo tanto, procedo:

Tramites Acometidos:
- Sepan ustedes, que cuando vienen a Italia, deben obtener en forma gratuita el Código Fiscal. Sin ese documento, que viene a ser como el RUC, no se puede hacer nada de nada. Media docena de curas, es decir mis compañeros y yo, lo hemos obtenido el día de ayer.
Con los compañeros del curso de italiano.
- Para el transporte publico, usted puede adquirir por el alto precio de 230 euros, una tessera o tarjeta, que le sirve para transportarse por esta linda ciudad, tanto en bus, metro o subterráneo. Ayer pudimos adquirirla.
- El permiso de soggiorno (que no se que significa) sirve para poder entrar y salir del país. En el correo recogimos los formularios, que son tantos que te los dan en un folder. Todavía no los acabamos de llenar.
-Finalmente hoy abrimos una cuenta en Banco Vaticano (cualquier cariñito que sea en efectivo me piden el número).Así podemos recibir la ayuda de la beca. Solo existen cuatro agencias en Roma, pero va bene.
- Nos queda por recibir la acreditacion clerical del vicariato de Roma, pero eso sera después.
Según los entendidos, lo hemos hecho en tiempo record.

Amistades cultivándose
La verdad es que me ha ido bien:
David Padilla: Seminarista que viajo conmigo, excelente persona y muy buen corazón.
P. Cicero: Brasileño de 36, muy buena gente. Habla español y lo practica conmigo.Es quien me recibió en la parroquia en que trabaja de vicario parroquial hace seis anos.Me ayudo a que el celular me lo den con un descuento de diez euros.
P. Romano: si así se llama. es Italiano de 50 anos, muy buen dato. Con el me comunico en Ingles (solo hablo italiano con María, la cocinera). Muy linda gente y me ha tratado muy bien, tiene a su mama enferma, ayuden a rezar por ella.
P. José y P Antonio: los pongo juntos porque son del Opus Dei y poco he tratado con ellos. Siempre me tratan bien y me han ayudado en ciertos momentos.
P. Luis de Souza: Brasileño de 32 años. Compañero de casa, excelente amigo y persona. también es el primer sacerdote de su comunidad. Con el hablamos ingles, italiano y español.
P. Mario: Colombiano de Santa Marta. 33 anos y buen dato. Con el hablamos español.
P. Arnaldo: Peruano, buena gente, con el solo español,28 anos.
P. Juan Carlos, de Ambato, 33 anos, buen dato y solo español
P. Edwin, salvadoreño de 26 anos, buena gente.
Luego un colección de aproximadamente 15 monjitas de distintas congregaciones.

Reencuentros
Con el Padre José Manuel fue muy emotivo, esta muy delgado, casi no lo reconozco. Acá no dan mucho de comer y además se camina bastante. creo que por eso anda flaquito, pero se lo ve mas joven.Anduvimos todo un día caminando en Roma y conocí bastante.
En Asís.
Con mi querido Andresito, ayer nos encontramos y esta igualito, pero cada día mas profundo. Hemos charlado del proyecto sacerdotal en jarcia y estuvo muy contento. Ya le di un libro del Beato Manuel González para que se empape del espíritu. Además encontramos una gran coincidencia con respecto a la educación de los niños pobres. Jesús sigue haciendo lo suyo y el Beato nos va haciendo el camino.
Hoy nos reuniremos en la tarde a tomar un helado.

Varios:
- Al gimnasio no he ido todavía. recién abrieron ayer, estaban de vacaciones. Parece que son bastante caros, estoy averiguando, porque ya me siento flaquito.
- El tema de la ropa es un poco complicado. En la casa nos lavan las camisas y toda la ropa interior. Los pantalones y los ternos debemos de llevarlos a la tintorería. Lo mas barato que conseguimos es 4 euros por pantalón y tres por terno. Eso porque la que atiende es latina.Un poco caro.Pero acá en Roma todo es carísimo.
-Lo que si es muy bueno es el Helado, hay hasta de mango, muy bueno.
-El clima esta casi como en Guayaquil, pero en enero.Hace un calor terrible y casi nadie tiene aire acondicionado.
-La comida no es gran cosa. Pero se deja comer.

Bueno me despido, ya les volveré a escribir para contarles como va todo. Mañana empiezo el curso de italiano.
Abrazos y bendiciones para todos.
P. Cesare

(Primer Informe Cesarial enviado el 2 de septiembre del 2009)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Recorriendo los pasos de Don Manuel - Nonagésimo Sexto Informe Cesarial

Mis amabilísimos ALA:

Los santos son intercesores nuestros, pero sobre todo son maestros, modelos a seguir. Es cierto que Cristo es el más grande Maestro, pero también es verdad que siguiendo a los mejores discípulos podemos también seguir la senda del Maestro. Yo admiro muchos santos, pero hay uno en especial con quien me identifico de manera más patente. Y quiso Jesús darme la oportunidad de poder recorrer sus pasos.
El Sagrario de Palomares del Río.

La oferta de Aurora.
Dicen que Dios los crea y ellos se juntan, la verdad es que estoy muy de acuerdo. Quiso Dios poner en mi camino a doña Aurora López, devota de Don Manuel y además habitante de Palomares del Río. Nos conocimos en Roma y se puso a las órdenes para darme a conocer las tierras andaluzas en las que vivió y sirvió el beato obispo. Yo no podía dejar pasar semejante oportunidad, única en la vida. Ya que estaba en España por motivo de la JMJ, pensé que lo más práctico era quedarme una semana más y poder visitar Sevilla, Huelva, Málaga y por supuesto Palomares.

Recorriendo los pasos de Don Manuel.
Cada lugar que pisábamos tenía además de una historia muy antigua, esa presencia de Jesús Sacramentado. Esa presencia por la que Don Manuel se desvivía y a la que procuraba dar y buscar compañía. Aquel Sagrario sucio y destartalado que encontró en Palomares, ha dado lugar a un lugar que destila espiritualidad eucarística. Quizás el lugar que más evoca su paso es Huelva, donde aún hoy muchos recuerdan con gratitud su obra como arcipreste. Es difícil describir lo que siente quien ha leído “Un sueño pastoral” al entrar por la puerta de la capilla del seminario de Málaga. Es como un cuento que se te vuelve realidad. Y ese Sagrario diseñado por Don Manuel, en el que cada detalle es una catequesis. El Sagrado Corazón, la Inmaculada y el pastorcito eucarístico (ahora en el Nazaret de Málaga) hablan de un santo pastor que supo guiar a su diócesis hacia la Jesús Abandonado.

Entre Marías.
Y es que recorrer la ruta de Don Manuel, era también encontrarse con sus hijas. La visita a cada lugar nos ponía en contacto con nuevas hermanas. Lo que más me emocionó fue encontrarme con una que hace años no veía y que no esperaba encontrar aquel día. Celebrando la Misa en Villa Nazaret, la primera casa de la congregación, pude ver que del lado derecho de la capilla estaba una hermana que se me hacía familiar. Al finalizar la eucaristía se acercaron las hermanas a saludar y reconocí enseguida a María Mercedes. Ella era superiora de la comunidad de Guayaquil cuando me encontré con las Misioneras Eucarísticas por primera vez. Fue emocionante poder recordar viejos tiempos y compartir con ella los avances de la obra de los Misioneros Eucarísticos Diocesanos.
Con la Hna. María Mercedes.

Compartir en familia.
Y es que aunque pareciera un tour eminentemente religioso, tenía también un toque familiar. Aurora me recibió en su casa y en su familia. Pude compartir momentos con sus hijos, suegros y esposo, además de sus buenos amigos. Conservo los mejores recuerdos de Francisco, su hijo mayor, que fue quien más tiempo compartió con nosotros (hasta de fotógrafo le tocó). Como se acostumbra ahora, confiamos nuestra amistad al cuidado del facebook. 

Lo más importante, el fruto del viaje, más allá de haber visitado la tierra que evangelizó Don Manuel, son las amistades sembradas. Las hermanas, algunos sacerdotes, María Mercedes, María Elena, María Antonia, Francisco y sobre todo Aurora. Siempre hemos de valorar el tesoro de la amistad por encima de cualquier otro valor. Y es que el mismo Jesús nos llamó amigos.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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sábado, 3 de septiembre de 2011

El mejor momento de la JMJ - Nonagésimo Quinto Informe Cesarial

Mis gentilísimos ALA:

Los últimos eventos de la JMJ fueron los más significativos. Es verdad que tuvieron que organizar una infinidad de cosas para poder atender a una masa tan numerosa, sin embargo la organización fue lo suficientemente capaz de poder con todos. Y aunque cada momento fue memorable, todos esperábamos la vigilia y Misa en el aeropuerto de “Cuatro Vientos”. Iba a ser el evento cumbre de la jornada, siempre en compañía del Papa Benedicto.

Todos a 4 vientos.
Hasta videos en Youtube colgaron para indicarnos la manera más fácil de llegar hasta el aeródromo que tendría que albergar casi dos millones de personas, y que al final se quedó corto, ya que más de 200.000 tuvieron que regresar a su casa para poder verlo por televisión. Hasta un estadio cercano fue prestado para acoger a muchos que no pudieron entrar. Yo no estaba tan convencido de ir a la vigilia. No había logrado encontrar un grupo al cual integrarme y el calor de aquel día era sofocante. Al final me pude poner en contacto con Cristina Franco que estaba ya en “Cuatro Vientos” (desde las seis de la mañana), acompañada de algunos peregrinos ecuatorianos. Así que no teniendo más pretextos que justificaran mi ausencia, agarré lo que me pudiera servir (3 litros de agua) y marché con destino al aeropuerto. A medida que me acercaba se me unían otros peregrinos. Era como una fila de hormigas que a medida que se acercaba al hormiguero se volvía más grande. En el metro y a pesar del calor humano y el “olor de humanidad”, todo era risas y cantos. Al llegar a la última estación, no cabía un alfiler.

El campamento ecuatoriano.
Una vez cruzada la puerta (sin hacer fila porque tenía mi carnet de voluntario) comencé la ingrata búsqueda de mis compatriotas. El aeródromo estaba divido en parcelas y la nuestra era la E1. Aquello era una mezcla extraña entre un campo de refugiados, una playa y una fiesta de pueblo. Gente que iba y venía, con agua o con comida. Otros acostados durmiendo al sol, como en la playa. Algunos debajo de improvisadas carpas, durmiendo una siesta o conversando. Eso sí, era un mar de gente. Por suerte y aunque tuve que caminar mucho, di pronto con mis amigos. Las indicaciones de Cristina fueron bastante exactas y el lábaro patrio ondeaba en el “campamento”. Bueno en realidad parecía un asentamiento clandestino, de esos que al inicio se llaman “pre-cooperativas”. Ahí me instalé.

Vientos si, pero también sol canicular y lluvia y rayos y truenos.
De repente y sin explicación el cielo se comenzó a nublar. Todos nos pusimos contentos porque el ambiente era más fresco. Recogimos el improvisado tendal y nos acomodamos, listos para recibir a Su Santidad. Un imprevisto brote de hormigas nos anunciaba el cambio del clima y fue así que cuando el Papa comenzó la vigilia, también comenzó a llover. Viento, rayos y truenos, tanto como para hacer que se le volara el solideo al Papa. Parecía que se nos hacía “agua la fiesta”, pero nadie se movió. Al contrario los ánimos se levantaron aún más (cosa que parecía imposible) al ver que el Papa seguía allí, dispuesto a permanecer con nosotros contra viento y marea. Cantábamos y rezábamos pidiendo que se clamara la tempestad y se nos concedió. 

Un momento inolvidable.
Y fue entonces que ocurrió lo que para mi fue el momento más grande de toda la jornada. Se expuso el Santísimo Sacramento y de repente todo se volvió silencio. Dos millones de jóvenes junto al Papa, en adoración. No parecían los mismos que minutos antes cantaban y gritaban bajo la lluvia. Fueron minutos extraordinarios, un momento de Dios y la manifestación más palpable de que eso no era sólo una fiesta juvenil, sino una celebración de la fe.

Seguramente habrán podido seguir ustedes la Santa Misa que presidió su Santidad al día siguiente, así que no es necesario que se las describa. Lo que cuenta ahora es seguir orando para que la fuerza que ahí recibimos no se extinga y sobre todo, no se quede sin frutos. La próxima será en Brasil.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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lunes, 29 de agosto de 2011

Voluntario y Peregrino - Nonagésimo Cuarto Informe Cesarial.

Mis casi vueltos a ver ALA:

La Jornada Mundial de la Juventud, pero sobre todo la misma juventud que desbordó cada rincón de Madrid, acaparó toda mi atención de manera que no pude detenerme para escribir un informe a tiempo. Ahora, mientras disfruto de los encantos de Sevilla y recorro los pasos del Beato Manuel González, puedo detenerme a poner por escrito por lo menos una parte de aquellos memorables días.

Un día de reencuentros.
El martes fue el día en que oficialmente iniciaba la jornada. Habíamos sido convocados a la plaza Cibeles donde se celebraría la Misa de apertura, presidida por el cardenal Rouco Varela, a quien pude conocer personalmente en las oficinas de la JMJ. Horas antes me había puesto en contacto con mi querido Daniele, de Picinisco, que acompañado de Marco y Enrico estaban ya “peregrinando” en la ciudad. Antes de la celebración eucarística pudimos visitar la catedral de la Almudena, la plaza del Sol y plaza Mayor. Cuando estábamos listos para buscar acomodo delante del altar, en Cibeles, recibí la llamada de otro Daniel, esta vez Arévalo. Estaba también muy cerca, junto a otros seminaristas de Guayaquil y el padre rector. Aunque parecía imposible poder encontrarse entre semejante multitud, lo logramos. Como aún había tiempo y después de haber rezado vísperas, decidimos visitar el parque del Retiro. Lamentablemente cuando regresamos ya casi no quedaba sitio y nos tuvimos que conformar con sentarnos junto a la puerta de Alcalá, frente a una pantalla gigante que nos permitió seguir la Misa.

Aprendiendo a evadir multitudes.
Los medios dijeron que ese día estuvimos 500.000 peregrinos, aunque la organización esperaba aproximadamente 300.000, es decir que desbordamos las expectativas. Una vez que concluyó la celebración era casi imposible pretender tomar el metro, así que había que caminar y pensar en otras posibilidades. Mientras caminábamos encontré otro gran amigo, esta vez español. Paco es estudiante de música en Roma y nos conocimos en el colegio de música sacra, la segunda casa que me acogió en Italia. Estaba acompañado de su esposa y algunos amigos, todos peregrinos. Así que con esa familia “alargada” continuamos buscando una solución para poder escapar y encontrar algo de comer. La solución fue tomar un bus, cualquier bus que nos pudiera alejar de la zona “cero” y que nos acercara a una estación del metro que no estuviera saturada de gente. Y fue así que descubrimos que esa era la manera más eficaz de moverse luego de un evento masivo.

Café y Te.
Todo peregrino tenía tickets que podía cambiar por comida en ciertos restaurants afiliados a la JMJ. Ese era el caso de un Café y Te (cadena de cafeterías) que estaba a una cuadra de mi alojamiento. Hasta ahí llevé a toda mi comitiva y pudimos cenar al mismo tiempo en que disfrutábamos la compañía de los amigos. Sobre este lugar tendría que detenerme, puesto que allí hice grandes amigos. Está atendido por un grupo de personas muy alegres, empezando por su administradora y cocinera: Mónica. Ella es la única española que trabaja ahí, todos los demás o son peruanos o ecuatorianos. Ya se imaginarán que me sentía como en Ecuador, así que cada día me tenían ahí para almuerzo y cena.

Faltaban manos.
Cada día que pasaba la confianza era mayor y aunque no era tan fácil conversar (el local se abarrotaba de peregrinos) siempre te dedicaban un minuto, una sonrisa y un plato de comida bien despachado y sabroso. Y fue el jueves que viéndolos tan estresados (trabajaban 19 horas diarias) decidí que tenía que darles una mano o es que no es para eso que estábamos los voluntarios. Al inicio se negaron pero ante la urgencia de ayuda me dejaron y me convertí en camarero. Me divertí a lo grande y tuve oportunidad de practicar el inglés, que hace rato tenía guardado. Creo que fue ese tiempo compartido lo que nos acercó más y seguro que los echaré de menos. Al final me regalaron hasta el uniforme, así que puedo decir que soy un camarero honorario. ¿Qué le servimos?

Como siempre me queda mucha tinta en el tintero, pero será para la próxima. Espero que estén todos bien y que no se olviden de incluirme en sus oraciones, yo los tengo en las mías. Un abrazo y mi bendición.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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sábado, 13 de agosto de 2011

Una Jornada Extraordinaria - Nonagésimo Tercer Informe Cesarial

Mis juveniles ALA:

Dicen que la juventud se lleva en el corazón, aunque tenga hipertensión. Y la verdad es que parece muy cierto. La Jornada Mundial de la Juventud está en marcha desde hace dos años, que es cuando empezó su preparación y ahora es cuando me he podido integrar y dar mi colaboración, ya saben "el granito de arena". Es impresionante todo lo que hay que poner en orden para poder organizar un evento tan grande. Y lo más importante es que sabemos que nuestros pequeños o grandes esfuerzos, seguramente con la mano de Dios producirán abundantes frutos. Les cuento algo de lo que nos ha tocado experimentar por acá.
Con mi uniforme de voluntario.

La anécdota con Iberia.
Aunque uno compre los pasajes con anticipación, en mi caso dos meses, nunca se sabe qué puede ocurrir. Y es que resulta que las aerolíneas venden más de los asientos que tienen, para asegurarse de llenar el avión, pues siempre hay la posibilidad de que alguien que ha hecho la reservación, no llegue. Siendo tiempo de vacaciones nos tocó lleno el avión y nos quedamos en Roma. Claro que no fue por mucho tiempo, en lugar de viajar a las 15:00 tomamos el vuelo de las 16:30. Lo más beneficioso fue que por ese retraso nos compensaron con 125 euros. Así que al final el viaje me costó sólo 9 euros. ¡La suerte de los que no se bañan!

La primera impresión.
Apenas llegamos a Madrid nos dirigimos a las oficinas centrales de la JMJ. Llegamos al cuarto piso del edificio Apot, muy cerca de la feria de la ciudad. Todo el piso (muy grande) estaba lleno de mesas, filas y filas. De ambos lados gente en trabajo frenético. Sacerdotes, religiosas, pero sobre todo jóvenes, muchos jóvenes. Todo el perímetro eran oficinas con paredes y puertas de vidrio, ninguna con escritorio que mirara hacia afuera, sino siempre hacia adentro, como para estar también en contacto con todo el trabajo de las mesas. Computadoras, teléfonos y agendas coincidían en número con la gente que ahí trabajaba. Luego, detrás de una pared que cerraba una de las esquinas, el Maestro esperaba a todos. Una pequeña capilla donde cada día a distintas horas se celebra la Santa Misa y se puede ir a adorar al Señor. Ya se imaginarán que quedamos impresionados.

Visitar a Santa Teresa la grande.
Una vez instalados en nuestro departamento y teniendo por delante un fin de semana libre, decidimos que había que conocer alguna ciudad cercana, ya que para visitar Madrid tendríamos suficiente tiempo. Nuestra elección fue Ávila, porque estaba cerca, porque es famosa, pero sobre todo por ser la cuna de Santa Teresa (yo me incluyo dentro de sus devotos). Pudimos conocer desde la pila bautismal donde recibió el sacramento, sus manuscritos, sus instrumentos musicales, hasta el mismísimo Monasterios de San José, primera fundación de la santa. Además de todas las bellezas de esa antigua ciudad y algo de su gastronomía (sólo algo porque tenemos bolsillo de turista y además con hueco).

A trabajar se ha dicho.
Ildefonso y Jairo, mis compañeros de viaje.
Comenzamos la semana y con ella el corre corre. Había que firmar el contrato de alojamiento, por lo del departamento. Luego correr a registrarse como voluntarios y recoger la mochila del peregrino con el uniforme que tendríamos que vestir y las identificaciones. Además lo que más me preocupaba que eran los tickets para la comida, ya que sin ellos habría que ayunar. Ni se imaginan las colas, habían llegado los voluntarios de Polonia que son una legión, más de mil. Al final pudimos comer como a las tres. Luego en las oficinas conocimos a nuestros compañeros y nos asignaron la tarea.

Y va tomando forma.
Cada día se ven cientos de rostros nuevos. Una de las experiencias más emocionantes, hasta ahora, es la de irse a recibir gente al aeropuerto. Es impresionante ver la marea de juventud que llega y la variedad de países que representan. Ni que decir de los idiomas, aunque es verdad que el más utilizado es siempre el inglés. Caras sonrientes, canciones, camisetas con logos juveniles y banderas (la mayoría se las pone como capa). El aeropuerto está tomado por los jóvenes y una energia que se contagia facilmente.

Espero poder seguir teniéndolos al tanto, aunque no me será tan fácil. Desde acá los abrazo como siempre, con el corazón en la mano.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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viernes, 29 de julio de 2011

Mi accidente italiano - Nonagésimo Segundo Informe Cesarial

Mis añorados ALA:

Ya hacía tiempo que no les contaba mis aventuras europeas, pero es que no había gran cosa para contar. Julio ha sido un mes de descanso y de reflexión. Roma en verano se transforma en una ciudad distinta, llena de espectáculos artísticos: teatro, opera, ballet, etc. He podido presenciar algunos de ellos y los he disfrutado mucho. Y aunque todo parecía rutina, hoy ha sido la diferencia. Les voy a contar mi primer accidente en Italia.
¡Menos mal que el vidrio no era de criptonita!

Una mañana normalísima
Un poco después de las once de la mañana me dirigía de regreso a mi casa en el autobús número 46. Iba sentado en el penúltimo asiento junto a una muchacha que luego supe se llamaba María Pía. Justo esos asientos están dirigidos hacia atrás, es decir, en lugar de mirar hacia el frente del vehículo, nosotros mirábamos hacia la parte trasera. Entre nosotros y la puerta estaba un gran vidrio, puesto que los buses de acá los tienen de lado y lado de las puertas. En el último asiento iba un señor con su hijita, mientras su esposa estaba de pie sosteniendo a su otra hija que estaba en un carrito.

Una frenada brusca
De repente y pocos segundos después de haber pasado el semáforo, el chofer frenó de golpe. La señora fue a dar de espaldas contra el vidrio, lo que lo hizo romperse en miles de pedacitos. María Pía y yo fuimos literalmente cubiertos por ellos. Todo pasó en un segundo.

Consecuencias
Por suerte las niñas estaban bien, al igual que el papá. La señora tenía un corte en la mano y otro en el brazo, además del golpe en la espalda. María Pía y yo, aunque sin golpe alguno, sufrimos algunos cortes en pies y brazos. Nada de que preocuparse.

De Herodes a Pilatos
La gente se bajó del bus y el chofer, entre nervioso y enojado, nos quería llevar en esas condiciones hasta la estación de la línea. Por suerte aparecieron los vigilantes que comenzaron a indagar y a pedir documentos. El chofer se defendía diciendo que era culpa de un motociclista que se había atravesado y que si no frenaba la cosa hubiera terminado en desgracia. Mientras todo eso ocurría, nadie se percataba de nuestra problemática situación. Las niñas lloraban a gritos, María Pía no se podía mover porque tenía el short lleno de vidrios y sabía que si se movía se podía cortar aún más. Yo comencé a tratar de quitarme los pedazos que tenía en los brazos, pero a cada movimiento me hacía algún nuevo corte. Después de una media hora larga, llegó la ambulancia. No crean que fue la solución porque ni ellos sabían cómo quitarnos los vidrios sin lastimarnos más. Entre agua oxigenada y gasa y con mucha paciencia nos fueron liberando, aunque confieso que aún ahora siento por ahí alguno que todavía me pincha. Luego nos dijeron que era conveniente que fuésemos al hospital, pero tendríamos que esperar otra ambulancia, porque esa era sólo para los rescatistas. Al rato llegó la segunda, mientras habíamos ya firmado el certificado y además nos habían tomado el testimonio. Ahora sí al hospital.

De Pilatos a Herodes
Nos asignaron código verde, el tercero en gravedad. Por lo tanto debíamos permanecer en la sala de espera hasta que nos llegara el turno. Estábamos más tranquilos, por lo menos habíamos dejado de sangrar y nos sentíamos más seguros. Yo viendo que pasaba el tiempo y nada de nada, llamé a mi amigo Daniele (romano) para ver si sabía como era la “movida”. Me dijo que en veinte minutos llegaba. Cuando habían pasado quince (eran ya la una y media) nos hicieron entrar. María Pía es costarricense y aún no domina el italiano, así que fuimos juntos (yo de paciente-traductor). Nos pidieron los datos, los documentos y nos hicieron pasar a otra sala de espera (13:45hrs). Atendieron primero a María Pía, seguramente porque es menor de edad y además mujer, para un servidor la espera se dilataba. Pasaban las horas y no mi apellido no sonaba. La sangre de los cortes ya se había secado y mientras esperaba y con cuidado, me fui sacando todos los vidrios que alcanzaba a ver.
Un autobus romano.

El que espera desespera
Daniele y Sirenela, su novia, me vinieron a acompañar. Con ellos la espera se hizo un poco más amena, pero después de una hora me informaron que tenían que regresar a trabajar y los despedí. Poco después regresó Daniele a socorrerme con una buena porción de pizza, porque todavía no había almorzado (menos mal que tengo buenos amigos). Seguían llegando códigos rojos y amarillos (con precedencia sobre el verde), y mi espera se hacía infinita. Gente en camilla, alguno que gritaba, otra que se quejaba, una que se mordía los labios y lloraba … y yo que veía mis cortes cada vez más chiquitos y mi paciencia diminuta. A las cinco y media me levanté y me fui.

Como verán no fue una gran cosa, pero aventura es aventura. Quizás ha sido una manera distinta de cerrar un mes sin desniveles. Gracias a Dios que nadie se hizo daño y que, aún con bastante demora, tuvimos quien nos dé la mano. Gracias sobre todo a Dios por la presencia de los amigos, que hacen llevaderos aún los momentos duros. Gracias a Dios por ustedes.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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sábado, 16 de julio de 2011

Once años de ministerio sacerdotal - Nonagésimo Primer Informe Cesarial

Mis extrañados ALA:

Continuo con mis anheladas vacaciones, procurando aprovechar el tiempo y conociendo nuevos lugares de Roma. Esta es una ciudad que esconde mil y un espacios llenos de historia, de arte y cultura. Creo que se necesitaría una vida para recorrer cada detalle, porque todos valen la pena. Sin embargo aún me quedan anécdotas que compartir sobre mi viaje a Romeno, así que no los voy a dejar guardados en el tintero.

7 oficios - 14 necesidades
Ese era mi apodo en el seminario, no sé si bien merecido, pero bien usado al fin y al cabo. Y es que además del rol de seminarista también me encargaba del jardín, de cuidar los perros y era el enfermero de mis compañeros. Sólo así lograba no aburrirme. Visitando Romeno no pude dejar de alegrarme al ver la cantidad de campo que tenía por delante. Manzanos al por mayor, aunque yo de éste tipo de cultivo no sé nada, me llamó la atención ver lo cuidados que estaban. Finalmente conocía el origen de las manzanas que a diario me despacho en Roma. Y aunque estábamos de vacaciones algo habría que hacer, digo para no perder la costumbre. Y me esperaban las abejas y las vacas.

Las abejas del tío Sergio
Mi tío Sergio Chini es un antiguo apicultor y digo antiguo no por los años de vida sino por los que tiene en ese oficio: 30. Claro que de profesión es Técnico Hidráulico y en eso trabaja, pero su pasión son las abejas. Con él pude por primera vez observar por dentro un panal y comprender algunos aspectos fascinantes de la vida de éstos insectos que tanto bien nos hacen. Eso sí procuré cubrirme bien, porque las amigas aladas cuando sienten que alguien quiere dañar a la reina, atacan. Yo salí bien librado pero el tío no tanto porque tres de ellas pensaron que habría que picarlo, se nota que sabían que es él quien les roba la miel.

Las vacas de Marcello
Otro de mis tíos, Marcello Tell, se dedica a la fabricación del famoso queso "Grana", original de esa zona de Italia. Es un queso que se madura por dos años (ya se imaginarán la paciencia y el cuidado). Yo prefiero los quesos frescos, pero sobre gustos no hay nada escrito. Para producir la leche tiene un establo con más de sesenta vacas lecheras. Como no podía ser de otra manera, el establo se convirtió en mi lugar favorito de Romeno (después de la Iglesia, claro). Ahí podía observar el ordeño mecanizado y ayudar a alimentar a las terneritas. El curadetodos sigue teniendo alma de granjero, así que ya se imaginan quien cuidará de las vacas del paraíso.
Al centro "la Rita".

Ella canta sola.
Creo que todos han oído cantar al grupo español "Ella baila sola", pues en Romeno está "Ella canta sola". Resulta que en la primera Misa en Romeno nos pegamos una sorpresa. Como era Misa de martes por la mañana, no había coro. En la Iglesia estaba un grupo de unos quince ciudadanos de oro (entiéndase de la tercera edad). Cuando sucede así, por lo regular, la Misa se celebra sin cantos. Ya resignado a esa posibilidad me sorprende el canto templado y agudo de una ancianita, la más pequeñita. Parecía que estaba de rodillas todo el tiempo, luego me dí cuenta que era pequeñita. Ella sin tapujos, ni pudor ninguno cantó durante toda la Misa, sola y a voz en cuello. Más tarde ese mismo día descubrimos que también somos parientes, pues la mamá de "la Rita" (como la conocen por allá) era una Piechestein. Así que por ahí nos viene el dote del canto o el de la desvergüenza, decidan ustedes.

Todavía quedan anécdotas que compartir, pero ya será en otro informe. Les agradezco todas las felicitaciones que ya me han hecho llegar por mi aniversario de ordenación sacerdotal. Bajo el patrocinio de la Virgen del Carmen he cumplido once años de ministerio y lo agradezco al Señor. Los abrazo con gratitud y amor.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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viernes, 1 de julio de 2011

Conociendo las raíces italianas - Nonagésimo Informe Cesarial

Mis abandonados ALA:

Tengo que reconocer que los he tenido un poco abandonados en las últimas tres semanas, pero era justo y necesario dedicarles toda la atención a mis papás que hicieron un viaje tan largo para visitarme. De vacaciones no hablar, porque ni ellos ni yo logramos descansar, más bien todo lo contrario. Como dicen que “sarna con gusto no pica” haré el esfuerzo por no quejarme. Además tengo todo el mes de julio para reposarme y retomar fuerzas. Me preocupan ellos que tienen que retomar su estilo de vida habitual, con la oficina y los quehaceres ordinarios. En todo caso nos la pasamos de película.
Yolanda y Emanuela junto a mis padres.

El “Flecha de Plata”
Así se llama el tren super rápido que nos llevaría hasta Trento, al encuentro de nuestros parientes italianos. Yo había mantenido contacto vía email con Emanuela, nuestra prima. Ella y su mamá Yolanda serían nuestros últimos parientes en este país o por lo menos eso pensábamos nosotros. Al llegar a la estación nos salió al encuentro con una sonrisa, pues con la ayuda de las fotos que habíamos intercambiado ya nos “conocíamos de vista”. Dicen que la sangre llama a la sangre y creo que este podría ser el caso porque a partir de aquel momento pasamos de ser extraños a ser familia.

A millares surgir
Nuestro destino era un pequeño pueblo (1.200 habitantes) en el valle de Non. Su nombre es Romeno. Allí nació mi bisabuelo Eugenio Piechestein y su padre y el padre de su padre … desde 1.777. Lo supimos cuando encontramos en la parroquia el árbol genealógico. Y es que la familia se nos agrandó de golpe. Acá no es costumbre usar los dos apellidos, pues el segundo ni se menciona. Pero resultó que el clán de los “Piechestein” es bastante numeroso. No es cosa de exagerar, pero en cada esquina nos salía un primo. Y es que siendo tan pequeño el pueblo, la parentela se hacía estrecha. Y como dice el himno nacional nos aparecieron “a millares surgir” los parientes.

La última rama que subsiste.
A pesar de ser tantos, todos llevan el Piechestein escondido, es decir como un segundo apellido. La última que lo lleva es Yolanda. Confirmado por el árbol genealógico quedamos solamente los Piechestein ecuatorianos y los argentinos. Por lo tanto la responsabilidad de sacarlo adelante es de los varones jóvenes de la familia (conmigo no se puede contar por obvias razones). Queda en Maximiliano (Argentina) y Ernesto, Roberto, Matías y Nicolás (Ecuador) la misión de preservar el apellido de la extinción.
Una vista de Romeno

Un valle de ensueño
No sólo que todo la parentela nos trató como a reyes, consintiendo hasta en los más pequeños detalles, sino que el valle era un lugar extraordinario. Cada rincón era una postal, cada detalle estaba bien cuidado, embellecido, ordenado y limpio. Pueden pensar que soy exagerado, pero no había un lugar feo para posar la mirada, todo era digno de los mejores adjetivos. Rodeado por las montañas vestidas de bosques de altos pinos, tupidísimos, Romeno se alza entre grandes cultivos de manzanos y prados verdes. Las casa, antiguas y nuevas, conservan un estilo similar que da al pueblito una estética sinfónica. Jardines, tejados, calles y plazas, hasta los pilos de leña, todo acomodado de tal manera que parecía obra de un solo decorador. Eso unido al cariño que nos brindaron nos hizo pasar los mejores días de éstas vacaciones. De verdad que nos costó dejarlos. Yo ya me puse fecha para regresar y mi papá también. Será lo que Dios disponga.

Creo que ya se alargó mucho el informe, habrá que dejar algo para la próxima semana. Les deseo un mes de julio lleno de alegría. Recuerden que hoy se celebra junto a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la jornada por la santificación de los sacerdotes. Recen por todos los que nos hemos consagrado a Cristo y a la Iglesia.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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viernes, 24 de junio de 2011

Vacaciones con los Papás - Otantésimo Noveno Informe Cesarial

Mis siempre presentes ALA:

Comienzo pidiendo disculpas por la inconstancia de los últimos informes. Sé que no tengo justificación que valga pero la verdad es que, entre los exámenes y los eminentes visitantes que he recibido, no me ha quedado mucho lugar para sentarme a escribir. Eso no significa que me he olvidado de ustedes y sé que ustedes tampoco se han olvidado de visitar el blog, porque he revisado las estadísticas. Espero que disfruten este informe, como he disfrutado yo éstos días.

Terminando con las justas.
Sin querer queriendo, como diría el “Chavo del 8”, pude ajustar todos los exámenes a la fecha más conveniente. Y es que los autores de mis días (alias Carlos y Mapy) aterrizaban en Roma el 7 de junio. Con un poco de suerte todo quedó “cuadrado” y mientras yo concluía el último examen en la mañana, ellos volaban con dirección a Europa. Así que todo estaba “fríamente calculado”.

A todo trote.
No tengo necesidad de contarles que fue emocionante ver llegar a mis papás. Ya desde el primer momento comenzó el movimiento, pues había mucho por conocer, mucho por recorrer. Mi amiga María Sapora nos acogió en su casa, que se convirtió en nuestro refugio nocturno, porque la mayor parte del día nos la pasábamos en la calle. San Juan de Letrán, La Santa Cruz en Jerusalén, San Pedro, las catacumbas de San Calixto, son algunos de los lugares que recorrimos… siempre con admiración y velocidad. Y es que en Roma hay tanto que ver. Sin embargo pronto descubrí que mis compañeros de aventura se cansaban pronto, a´si que era necesario bajar las “revoluciones”.

También en la pastoral.
Tener un hijo cura puede significar, en la mayoría de los casos, ser parte de la vida pastoral. Aún en tiempo de vacaciones todo padrecito debe celebrar la Santa Misa y yo no podía dejar abandonados a los abuelos de Casa Victoria. Puntualmente había que despertar a los “compañeritos” para ir a Misa. Al principio no dijeron nada, pero a partir del tercer día comenzaron a darle las quejas a cualquiera que pudiera compadecerlos. Algo de razón tendría, puesto que en vacaciones todos quieren dormir un poco más. Juntos fuimos también a la adoración del jueves, donde conocieron a las Misioneras Eucarísticas y a algunos de los compatriotas de la comunidad ecuatoriana de Santa María in Vía.

Todos a la montaña.
Para el primer fin de semana todo estaba preparado. En Rocaseca nos esperaba la familia Molle, es decir, todos los parientes de Don Antonio. La bienvenida calurosa y el almuerzo abundante, como es costumbre por estas partes. Mi papá disfrutaba cada bocado y sobre todo cada sorbo del vino echo en casa. Aunque yo pensaba que quedaría contento con la torta de ricota (preferida de su niñez) lo ganó el sabor de unos dulces napolitanos que la enamorada del sobrino del padre había traído. Bien nutridos y dispuestos partimos para la parroquia. Reunión, Misa y adoración fueron nuestra sobremesa y después subir al santuario para el justo descanso … y sin cenar porque todavía estábamos llenos del almuerzo. El domingo fue sobre ruedas. Participaron de la primera Misa y luego mientras un servidor celebraba, ellos hacían turismo en Picinisco y Settefratti.

Estos fueron los primeros momentos, la primera semana compartida con mis ilustres visitantes. Ya les contaré más adelante la aventura en el Trentino y el reencuentro con nuestras raíces. Pero será en el próximo informe. Espero se encuentren bien y los bendigo con afecto.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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miércoles, 25 de mayo de 2011

Dos nuevos diáconos ecuatorianos - Otantésimo Séptimo Informe Cesarial

Mis auténticos ALA:

El mes de María nos llena de alegría, pero también de tareas y de exámenes. El final del año lectivo se aproxima y la verdad es que uno cuenta con poco tiempo y las veces en quedan libres algunos minutos lo único que uno desea es descansar. Ni me quejo, ni me excuso, simplemente les comparto los avatares de un estudiante universitario de 35 años (plátano maduro no vuelve a verde).

Dos nuevos diáconos
El pasado 8 de mayo en la basílica de San Apolinar (junto a nuestra universidad) fueron ordenados siete nuevos diáconos. Me recordó la primera ordenación diaconal, aquella en la que fue ordenado San Esteban y cuando también se ordenaron siete. La alegría fue muy grande porque de esos siete, dos eran ecuatorianos. Nuestros amigos Danny Játiva de la diócesis de Ibarra y Edwin Patín de la arquidiócesis de Guayaquil, fueron los culpables de tan grande alegría.

Bien despierto
La ceremonia fue emocionante y lo puedo asegurar porque acostumbro quedarme dormido y ésta vez estuve bien despierto, desde el principio hasta el final. El coro cantó estupendamente haciendo que la liturgia fuera aún más sentida. Nuestros diáconos estaban muy emocionados y ni que decir de nosotros, los compatriotas. También nos acompañó la madre María del Carmen, superiora de las Misioneras Eucarísticas. En ella vimos representada la figura materna, puesto que nuestras mamitas están muy lejos. Al final de la Misa nos hicimos las consabidas fotos.

Yo nací en éste país
Después de la Misa la mesa, y es que habían preparado un sabroso almuerzo en el seminario. Nos despachamos todo sin demora, porque a continuación había programa y los ecuatorianos nos teníamos que hacer oír. Nos pegamos una cantada y la canción electa fue “Yo nací en éste país”. Digamos que nos salió elegante y así conservamos intacta el autoestima. Los aplausos nos “llovieron” y hasta dicen que el rector nos hizo barra. Yo ni cuenta me di. Espero que Juan Fernando y Pamela nos disculpen.

De la ceja al ojo
Diáconos, seminaristas y un servidor estamos ya con un pie en las vacaciones. Esta semana terminan las clases y la próxima iniciaremos los exámenes, así que desde ya nos encomendamos a vuestras oraciones. Pronto tendrán al Diac. Edwin de regreso en Guayaquil y seguramente le podrán sacar el jugo. Al resto aún nos queda un año más por recorrer.

Me despido compartiendo una noticia de última hora. Me acaban de llamar mis grandes amigos Pedro Miguel y Ginger para confirmarme que la nueva miembro de la familia Collantes-Villalá es una niña. Doy gracias a Dios por la amistad que compartimos y los encomiendo.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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viernes, 13 de mayo de 2011

Beato Juan Pablo II te quiere todo el mundo!! - Otantésimo Sexto Informe Cesarial

Mis democráticos ALA:

No es la primera vez (y seguro tampoco la última) en que me atraso en publicar el informe, sabrán disculpar. Hemos vivido en Roma unos días extraordinarios tanto antes como después de la beatificación del Papa Gigante, como lo ha reconocido el mismo Benedicto XVI. Un gigante que nos ha enseñado a amar y a no temer, a recuperar el orgullo de ser católicos. La experiencia fue tanto o más de lo que me esperaba, aunque quisiera poder contársela toda no encontraría palabras. Pero para no perder la buena costumbre de compartir, les escribo algunos momentos y sensaciones.

La Vigilia Satelital
Cuando el sábado por la tarde salí de mi casa pensé en encontrar por las calles una marea de gente. Sin embargo fue todo lo contrario. Cuando llegué a la estación del tren para recoger a Daniel, Emanuela y María Pía (mis compañeros en ésta aventura) me sorprendió que también allí hubiese poco movimiento. Al parecer la gente había pensado en prepararse con una buena siesta, así la vigilia y la ceremonia del domingo no los iba a dejar agotados. Cuando llegamos al Circo Máximo, lugar de la vigilia, pude concluir que era ahí donde estaba toooda la gente. Era impactante ver tantas velas encendidas y el ambiente entre festivo y de oración. Nos buscamos un puestito más o menos bien ubicado y nos pusimos a rezar el rosario vía satélite. Y es que era en conexión con los cinco continentes. El misterio que más me emocionó fue el que dirigió América, desde el santuario de Guadalupe. 

Un confesor "todo-terreno"
Es el título que se merece el sacerdote que estaba confesando cerca de nuestro puestito. Estaba ahí de pie, muy serio, con la estola morada y su mochila a la espalda. Pero lo que más llamaba la atención era un gran cartel que decía "Confesiones" en cuatro idiomas. La verdad es que no se dejó vencer ni por la muchedumbre, ni por la oscuridad de la noche.

No por mucho madrugar
Daniel dormido en Plaza San Pedro mientras esperábamos la Misa.
Nuestro plan era estar en la vigilia hasta las once de la noche, aunque terminaba a las doce. Según nosotros así nos adelantaríamos a todos y podríamos coger buenos puestos en la Plaza San Pedro. Cuando nos dimos cuenta ya se veía una fila bastante nutrida de peregrinos que habían tenido la misma idea. Parecían esas hileras que hacen las hormigas, porque cada uno iba cargado con su mochila, su sleeping bag y hasta carpas. Nos tocó solamente unirnos a aquella procesión y resignarnos a nos ser los primeros en llegar. La sorpresa fue grande cuando llegando a las inmediaciones del Vaticano nos impidieron entrar, obligándonos a acampar en las veredas vecinas al río Tiber. Extendimos nuestros sleepings y nos acomodamos lo mejor que pudimos, pero de dormir ni hablar. Estábamos rodeados sobre todo de polacos y para ellos el ambiente era de fiesta. Cantaban, charlaban, comían pero ni pensar en dormir. A la una y media se levantó el campamento porque llegó la voz de que nos iban a dejar pasar a la Vía de la Conciliación y después a la plaza.

Horas codo a codo
La organización había sido fríamente calculada, de manera que se evitase cualquier estampida humana. Eso sí, aunque nadie empujaba con violencia, todos nos apretujamos lo más que pudimos. Nadie se imaginó que eso posición se prolongaría por más de siete horas. Si señores, siete horas de pie, hombro a hombro, sin espacio ni para sentarse. Ustedes creen que la gente se enojó? nada que ver, todo mundo conversaba, cantaba y esperaba. Nos hicimos amigos de unas monjitas francesas, de lo más simpáticas. Poco a poco avanzaba la multitud, hasta que a las ocho de la mañana pudimos por fin entrar a la plaza.

Segundo campamento en la plaza
Allí buscamos nuestro espacio, aunque nos tuvimos que dividir en dos grupos, porque lugar para los cuatro juntos no hubo. La plaza parecía una playa de esas atestadas de gente. Cada quien tiraba su sleeping o extendía algún periódico y se estiraba a descansar. Nosotros nos acomodamos en unas sillitas plegables y mientras las chicas descansaban, nos despachamos dos buenos sánduches que venían siendo nuestro desayuno.
Beato Juan Pablo II te quiere todo el mundo!!!

Y llegó el momento esperado
A las 10 en punto inició la ceremonia. El servicio meteorológico había pronosticado lluvia, pero fue una mañana espléndida. La parte más emocionante inició con la declaración de Su Santidad Benedicto XVI en la que daba a Juan Pablo II el título de beato. Apenas terminó de decirla todos empezamos a aplaudir. Fue un aplauso que según los noticieros duró once minutos. Descubrieron el retrato del nuevo beato que habían colocado en la fachada de la basílica. Para mí fue aún más emocionante la procesión que hicieron dos religiosas con la reliquia de Juan Pablo II. Es una ampolla con su sangre. Es indescriptible la expresión del rostro de Benedicto cuando se la presentaron. Ya se imaginarán que un servidor lloraba como criatura.

Creo que ésta será una experiencia que no se borrará nunca de mi memoria. Seguro que ustedes la siguieron por televisión y habrán sentido muchas emociones juntas. Todos hemos dado gracias a Dios por habernos regalado tan grande Papa y ahora podemos también encomendarnos a su intercesión. Los abrazo desde la Ciudad Eterna.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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viernes, 29 de abril de 2011

Jesucristo vive aleluya !!! - Otantésimo Quinto Informe Cesarial

Mis pascuales ALA:

Finalmente nos encontramos celebrando la Pascua y seguramente la alegría que los caracteriza es aún más profunda. Jesús ha resucitado y vive en su Iglesia, haciéndonos sus instrumentos para continuar su obra en el mundo. Ojalá la cuaresma y la Semana Santa nos hayan hecho un poquito más dignos de tan alta misión. Sé que ustedes tendrán mucho que contarme sobre estos días santos, así que espero que lo compartan. Me adelanto a compartirles algo de lo que vivimos por acá.

Las Pascuas adelantadas
Como para el triduo pascual iba a estar en la parroquia, las hermanas del hogar de ancianos decidieron adelantar la fiesta. Resulta que nos armamos la pachanga pascualeña el día martes santo. Todos los abuelos se pusieron sus mejores galas, porque vendrían algunas benefactoras y había que aprovechar para "echarles los perros". Ni que decir las abuelas que hicieron trabajar a la peluquera horas extras. Una hora antes de la Misa tuvimos las confesiones, de manera que todos estuvieran "papelito". La celebración contó con la presencia de una soprano que cantaba muy bonito pero sola, porque nadie alcanzaba su tono. Después tuvimos un compartir con baile y un mercadito con los trabajos manuales que realizan los abuelos.
Un sorpresa de Adoración
Una de las gratas sorpresas en esta semana santa fue la de los primeros frutos de nuestra adoración eucarística semanal. El jueves santo, luego de la Misa del lavatorio de los pies, un buen grupo se quedó acompañando a Jesús en el Monumento. Pero la sorpresa fue que el viernes santo cuando llegué para la liturgia no me encontré la iglesia vacía. Un nutrido grupo de personas estaba en adoración y eso que aún faltaba mucho para iniciar la ceremonia. Para cerrar con broche de oro (y todo siempre en Picinisco) el sábado había que confesar. El horario era de 15:30 a 18:30 en las tres parroquias. Mientras en Pietrafitta y Settefratti sobró el tiempo, en Picinisco estuvo full, tanto que terminamos a las 20:00 (y eso que el domingo de ramos se habían confesado un montón). Yo estuve confesando también ahí el año pasado y certifico que el número de penitentes se triplicó. La compañía al Abandonado del Sagrario y la intercesión del Beato Manuel González, van dejando la impronta en esa comunidad parroquial.

Mujeres a la izquierda, hombres a la derecha
Les comparto una anécdota interesante del viernes santo. Estábamos listos para salir en la procesión y como en Guayaquil, las mujeres llevaban en hombros la imagen de la Dolorosa mientras los varones la de Cristo. Mi sorpresa fue que a la salida del templo uno que representaba a la Defensa Civil pegó un grito: "Las mujeres a la izquierda y los varones a la derecha". Y cada cual arrancó para su lado. Sin que yo pudiera hacer nada al respecto, nuestra procesión se convirtió en dos procesiones, cada una con un recorrido diverso. Lo interesante es que lo hacen por tradición. Ambas procesiones rodean el pueblo por distinto lado y se encuntran al cerrar el círculo. La idea es representar el encuentro de María con Jesús. ¡Nada mal la idea!

Dos platos de Fanesca
El domingo el Señor me tenía preparado un regalito. Esta iba a ser mi segunda semana santa sin fanesca y ya me había resignado, pero apareció "Super Juanita". Es una de las compatriotas que se reune en el Centro Ecuatoriano y que ahora también participa los jueves en la adoración eucarística de Roma. De entre todos sus atributos uno es el ser buena cocinera y no sólo que me brindó fanesca (más de dos platos) sino que estaba riquísima. No le faltaba nada ... hasta melloco tenía. Creo que fue el toque culinario que cerró con broche de oro la semana mayor.

Espero que ustedes también hayan disfrutado estos días, aprovechando cada oportunidad que la Iglesia nos brinda para profundizar en nuestra fe. Les pido disculpas por el retraso en la publicación del informe, pero tenía que adelantar algunos deberes y se me fue el tiempo. Dios los bendiga y les regale un tiempo pascual lleno de alegría y de gracias.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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sábado, 9 de abril de 2011

Una preocupación amazónica - Otantésimo Tercer Informe Cesarial

Mis vacacionados ALA:

Sé que algunos se están quejando porque las vacaciones tocan a su fin, mientras que otros se lamentan del trajín de los preparativos para el comienzo de clases y de los descalabros económicos que significan las matrículas y las listas de libros. Por acá, en cambio, nuestra preocupación va creciendo porque se acerca el fin del año escolar y con él los exámenes y los trabajos que hay que entregar. Como dijo nuestro Señor: cada día tiene su afán. Para quejarnos menos basta con mirar más allá de nuestras fronteras y ver cuántos países están en guerra o sufriendo calamidades naturales, ellos sí que tienen razones de peso para quejarse. En todo casos nuestras incomodidades nos pueden servir muy bien como penitencia en esta recta final de la cuaresma.

Vida de seminarista
Creo que son muchos los que añoran sus tiempos colegiales, ya en cambio añoro los del seminario. Es casi fantástico poder convivir durante tanto tiempo con otros jóvenes que también han sido escogidos por Jesús para servirle en el sacerdocio. Pero ese tiempo ya pasó para mi, ahora disfruto el poco tiempo que puedo compartir con los que aún son seminaristas.

Ministerio de David
La semana pasada pudimos participar de la Misa en la que David Padilla, seminarista de Guayaquil, recibió el ministerio de lectorado. Estuvimos todos, seminaristas y cura (porque por ahora soy el único guayaquileño). Al final la sesión fotográfica y luego un “refresquito” en el seminario. Y fue allí, que entre sánduches y empanadas, me vengo a enterar de la “ultima”. Y es que era ya oficial el anuncio del nuevo obispo de la diócesis de Ibarra.

De Guayaquil a Ibarra
Es histórica la relación entre las diócesis de Guayaquil e Ibarra. Algunos de nuestros obispos han servido en ambas. Monseñor Antonio Arregui así como Monseñor Juan Larrea, antes de ser arzobispos de Guayaquil, fueron obispos de Ibarra. Ahora Su Santidad ha escogido a uno de nuestros obispos auxiliares, Monseñor Darío Maggi, como sucesor de Monseñor Julio Terán en la sede de la “Ciudad blanca”. Yo que, aún siendo de Guayaquil, llevo también en el corazón a Ibarra que fue la que me preparó al sacerdocio, me he pegado un alegrón.

Antes de Ibarra, Roma
Y antes de tomar posesión de su nueva diócesis, Monseñor Darío debía presentarse a saludar a nuestro Santo Padre. Así que durante ésta semana lo tuvimos por acá. Justamente el jueves estuvimos celebrando la Santa Misa en la basílica de San Pedro. Monseñor escogió justamente el altar en el que reposan los restos del Beato Juan XXIII, que resulta que era su paisano. Allí estaban también los seminaristas de Guayaquil, Ibarra y Manabí. Luego de las clases nos volvimos a encontrar para almorzar. Monseñor nos puso al día en las noticias de la Iglesia en Ecuador, especialmente con respecto a la situación en el vicariato de Sucumbíos. Nos prometió regresar pronto y ya estamos esperando la visita.

Me he quedado muy preocupado con el problema en Sucumbíos. Creo que debemos unirnos en la oración para que nuestra Iglesia no se debilite por las divisiones y que no seamos motivo de escándalo para nadie. Los invito a ofrecer nuestras comuniones de esta semana con esa intención.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
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