"Que no haya nada en tí que no sea lo que de tí se espera" (San Juan María Vianney)

viernes, 1 de julio de 2011

Conociendo las raíces italianas - Nonagésimo Informe Cesarial

Mis abandonados ALA:

Tengo que reconocer que los he tenido un poco abandonados en las últimas tres semanas, pero era justo y necesario dedicarles toda la atención a mis papás que hicieron un viaje tan largo para visitarme. De vacaciones no hablar, porque ni ellos ni yo logramos descansar, más bien todo lo contrario. Como dicen que “sarna con gusto no pica” haré el esfuerzo por no quejarme. Además tengo todo el mes de julio para reposarme y retomar fuerzas. Me preocupan ellos que tienen que retomar su estilo de vida habitual, con la oficina y los quehaceres ordinarios. En todo caso nos la pasamos de película.
Yolanda y Emanuela junto a mis padres.

El “Flecha de Plata”
Así se llama el tren super rápido que nos llevaría hasta Trento, al encuentro de nuestros parientes italianos. Yo había mantenido contacto vía email con Emanuela, nuestra prima. Ella y su mamá Yolanda serían nuestros últimos parientes en este país o por lo menos eso pensábamos nosotros. Al llegar a la estación nos salió al encuentro con una sonrisa, pues con la ayuda de las fotos que habíamos intercambiado ya nos “conocíamos de vista”. Dicen que la sangre llama a la sangre y creo que este podría ser el caso porque a partir de aquel momento pasamos de ser extraños a ser familia.

A millares surgir
Nuestro destino era un pequeño pueblo (1.200 habitantes) en el valle de Non. Su nombre es Romeno. Allí nació mi bisabuelo Eugenio Piechestein y su padre y el padre de su padre … desde 1.777. Lo supimos cuando encontramos en la parroquia el árbol genealógico. Y es que la familia se nos agrandó de golpe. Acá no es costumbre usar los dos apellidos, pues el segundo ni se menciona. Pero resultó que el clán de los “Piechestein” es bastante numeroso. No es cosa de exagerar, pero en cada esquina nos salía un primo. Y es que siendo tan pequeño el pueblo, la parentela se hacía estrecha. Y como dice el himno nacional nos aparecieron “a millares surgir” los parientes.

La última rama que subsiste.
A pesar de ser tantos, todos llevan el Piechestein escondido, es decir como un segundo apellido. La última que lo lleva es Yolanda. Confirmado por el árbol genealógico quedamos solamente los Piechestein ecuatorianos y los argentinos. Por lo tanto la responsabilidad de sacarlo adelante es de los varones jóvenes de la familia (conmigo no se puede contar por obvias razones). Queda en Maximiliano (Argentina) y Ernesto, Roberto, Matías y Nicolás (Ecuador) la misión de preservar el apellido de la extinción.
Una vista de Romeno

Un valle de ensueño
No sólo que todo la parentela nos trató como a reyes, consintiendo hasta en los más pequeños detalles, sino que el valle era un lugar extraordinario. Cada rincón era una postal, cada detalle estaba bien cuidado, embellecido, ordenado y limpio. Pueden pensar que soy exagerado, pero no había un lugar feo para posar la mirada, todo era digno de los mejores adjetivos. Rodeado por las montañas vestidas de bosques de altos pinos, tupidísimos, Romeno se alza entre grandes cultivos de manzanos y prados verdes. Las casa, antiguas y nuevas, conservan un estilo similar que da al pueblito una estética sinfónica. Jardines, tejados, calles y plazas, hasta los pilos de leña, todo acomodado de tal manera que parecía obra de un solo decorador. Eso unido al cariño que nos brindaron nos hizo pasar los mejores días de éstas vacaciones. De verdad que nos costó dejarlos. Yo ya me puse fecha para regresar y mi papá también. Será lo que Dios disponga.

Creo que ya se alargó mucho el informe, habrá que dejar algo para la próxima semana. Les deseo un mes de julio lleno de alegría. Recuerden que hoy se celebra junto a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la jornada por la santificación de los sacerdotes. Recen por todos los que nos hemos consagrado a Cristo y a la Iglesia.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
elcuradetodos ... ustedes

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