"Que no haya nada en tí que no sea lo que de tí se espera" (San Juan María Vianney)

lunes, 16 de enero de 2012

Reflexionando el Evangelio: Deseosos de servir - II Domingo del Tiempo Ordinario

Queridos Hermanos:

Creo que todos tenemos muy claro que nuestra razón de ser es hacer la voluntad de Dios y que de nuestra participación en el plan de Dios depende nuestra felicidad y la de muchos otros. Pero ¿qué se necesita para poder descubrir la voluntad de Dios? Este domingo la liturgia nos ofrece varios ejemplos.

En la primera lectura nos encontramos con Samuel. Desde niño vivió como discípulo de Eli y procuraba servir en el Templo según se le enseñaba. Cumpliendo con lo que su maestro le indicaba se preparó para hacer la voluntad de Dios hasta que el Señor lo llamó y le reveló su misión.

En la segunda lectura nos topamos con el Apóstol de los gentiles. Recordamos que Saulo perseguía a los cristianos y no lo hacía por maldad, sino que estaba convencido de cumplir la voluntad de Dios al detener a quienes estaban amenazando la unidad de la religión judía. Cuando Jesús se le aparece y le hace ver su error, Pablo se arrepiente y endereza su camino, porque desde el principio lo que él quería era servir a Dios haciendo su voluntad.

En el Evangelio nos encontramos con Juan y Andrés que, deseosos de encontrar al Mesías prometido, se habían hecho discípulos de quien lo anunciaba, Juan el Bautista. Cuando él les indicó al Cordero, abandonaron a su primer maestro y fueron tras el Salvador, porque querían ser parte del cumplimiento de la promesa de Dios. Andrés se lo comunica a su hermano Simón, quien enseguida va a conocer a Jesús y se convierte en su discípulo Pedro.

Como podemos ver, en todos los casos, se repite el mismo deseo de hacer la voluntad de Dios. Hasta San Pablo que al principio había equivocado la forma, lo único que quería era servir a Dios. Es fácil entonces concluir que lo único necesario para descubrir el plan de Dios en nuestra vida es querer servirlo, querer hacer su voluntad. Dios espera nuestra colaboración, nos ha confiado una parte en su plan salvífico, pero hemos de querer participar, es nuestra decisión.

Ojalá nuestro espíritu pueda renovar cada día esa determinación que guió la vida de los apóstoles, de los santos, de todos los que a lo largo de la historia han cumplido con su misión, con la que Dios les había asignado. Sólo así podremos revolucionar el mundo construyendo el Reino de los Cielos hoy.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
elcuradetodos ... ustedes

1 comentario:

  1. Hermoso, sobre más, trasnformador, gracias Padre, continúe al servicio del sEñor, nos llega de verdad a la vida e incide en nuestras decisiones.

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