"Que no haya nada en tí que no sea lo que de tí se espera" (San Juan María Vianney)

lunes, 1 de noviembre de 2010

De la tierra al Cielo XXXI - Ser feliz ... ser santo

Hoy que recordamos a todos los santos, recordamos también que estamos todos llamados a la santidad. Me ha sucedido muchas veces que al traer este tema a colación, muchos reaccionan con cierta incomodidad y hasta incredulidad. O piensan que es imposible ser santo o simplemente les parece una carga insoportable de llevar, una meta inalcansable.

La alegría de los niños es el reflejo de la santidad
Todo ser humano quiere ser feliz y selicidad en descubrir la clave para encontrar la felicidad. Parecería muy difícil de hallar dado que pocas son las personas que aseguran haberla encontrado. Casi siempre esta "mediatica" felicidad se alcanza, cuentan ellos, con la fama, el amor o la fortuna. Mejor si son las tres cosas juntas.

Nosotros la sabemos completa y no por mérito propio, sino porque Dios nos ha querido revelar la verdadera clave. Ser feliz es ser santo. 

No es nada del otro mundo. Quien se deja llevar por Dios encuentra en su vida la felicidad completa, que lo encamina hacia la felicidad perfecta en el Reino de los Cielos. 

Si la felicidad no es una carga, la santidad tampoco. Nadie podría atreverse a decir que estar lleno de Dios y en armonía con los hermanos es una carga pesada. Quien vive en gracia de Dios y cumple los mandamientos, es santo y es feliz. La mejor parte es que Cristo nos ha dejado todos los medios al alcance de la mano. No hay nececidad de inventar nada, ni de hacer experimentos. Basta seguir el mismo camino que ya tantos han seguido antes de nosotros. Es a ellos a quienes recordamos hoy, en la solemnidad de los que ya están triunfantes en el Cielo.

Ciertamente que hay que esforzarce, pero tanto o menos que para seguir por el otro camino y siempre con menos satisfacciones. Hacer el bien cuesta lo mismo que hacer el mal, pero rinde el ciento por uno. Mientras la gracia nos libera y fortalece, el pecado cometido nos envilece, nos quita la alegría y nos hace pesada la vida.

Hoy y todos los días, Dios nos invita a ser felices, a ser santos. El amor de la Cruz nos llena el alma y fortalece nuestro cuerpo para servir, para darlo todo. Es así que enocntramos nuestra razón de ser, nuestra felicidad.
Hasta el Cielo.

P. César Piechestein
elcuradetodos ... ustedes

1 comentario:

  1. "ES SANTO QUIEN ESTÁ VINCULADO CON DIOS LO MÁS POSIBLE, TAMBIÉN EN LOS QUEHACERES MÁS USUALES. HA DE SER EL´VINCTUS CHRISTI´EL PRESO DE CRISTO, QUE NUNCA SE SEPARA DE ÉL".
    Que hermoso camino el de la búsqueda de la santidad Padre, Dios nos acompaña.
    Silvia.

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